Funes busca que los empresarios crean en su gobierno
»» El presidente electo destacó que el triunfo del FMLN en las elecciones permitirá hacer una política social diferente, donde haya más inclusión
Lunes, 30 de Marzo de 2009
El Diario de Hoy
Mauricio Funes dice que admira la labor del presidente brasileño, Inácio Lulal, por lo cual será el refente en su gobierno. Foto/EDH

Confianza de parte del sector empresarial hacia el primer gobierno de izquierda en El Salvador es lo que espera el presidente electo Mauricio Funes, quien ha sostenido que seguirá el modelo del mandatario brasileño Inácio Lula Da Silva. Funes espera también que los empresarios locales crean que su gobierno velará por mantener la estabilidad macroeconómica y la gobernabilidad democrática que genere un clima favorable para inversores locales y extranjeros.
 

En declaraciones al periódico "La Tarde" de Brasil, Funes dijo que una vez asuma el cargo llevará una delegación de empresarios salvadoreños a Salvador de Bahía, una de las ciudades más prósperas del noreste brasileño, donde durante su estadía en Brasil, que concluye hoy, acompañó a Lula en la inauguración de obras sociales.

Funes regresó al país, acompañado de su esposa, Vanda Pignato, quien según varios analistas ha influido para que se tenga como referente al gobernante de Brasil.

Funes enfatizó su deseo de ampliar las relaciones con Brasil en declaraciones que dio en una entrevista con el periodista João Pedro Pitombo, la cual es retomada por El Diario de Hoy.

En la intervención, se muestra complacido por su victoria, lo cual espera sea "una lección" para la democracia, pues le tocó enfrentarse a un partido de derecha (ARENA) que ha gobernado durante 20 años. He aquí la transcripción de una parte de la entrevista publicada por La Tarde el pasado 24 de marzo.

Teniendo en cuenta las luchas políticas contra las dictaduras en América Latina. ¿Qué importancia tienen las elecciones de este año para el avance de la izquierda en la región?


La victoria de mi partido y de mi candidatura en El Salvador fue especialmente significativa porque en toda América Latina, y particularmente en Centroamérica, El Salvador era el último reducto de una derecha que estaba vinculada a un proyecto que Estados Unidos quería para las repúblicas americanas y que ha fracasado: el Consenso de Washington. Esto tiene especial importancia porque abre la oportunidad para que El Salvador tenga un gobierno democrático y progresista, que va a trabajar por la justicia social, destinando esfuerzos para reducir los problemas que más afectan a la nación y a los países centroamericanos, que son la pobreza y la delincuencia organizada.

Creo que (esa elección) fue especialmente importante no sólo para El Salvador, sino para toda Centroamérica; abre la esperanza de que es posible hacer una política social diferente; no una política social excluyente y autoritaria como la que caracterizó al país en los últimos 20 años. Estamos hablando de una sociedad democrática donde la población tenga la posibilidad de influir en la construcción de políticas públicas. En El Salvador es especialmente paradigmático que se haya producido esa victoria porque es la nación de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, el arzobispo metropolitano de San Salvador asesinado en el inicio de la década de los 80 y que en su vida pastoral abogó para organizar a la sociedad salvadoreña de una forma más justa. Que esa victoria haya sido casi 30 años después de su asesinato es algo de destacar. Significa que la aspiración de un líder religioso, que también fue un líder de su pueblo, pudo ser finalmente realidad.

Es clara la importancia de su victoria en el contexto de Centroamérica, donde hay varios países que aún tienen algo de inestabilidad política, como Guatemala y Haití, ¿Cree que esta es una relación que fortalezca la democracia en la región?


La derecha en El Salvador siempre decía que una victoria de la izquierda significaría un salto al vacío, una ruptura con toda la sociedad construida y especialmente el fin de un Acuerdo de Paz que puso fin a un conflicto militar que se prolongó por casi 12 años. Decía que sería una inmersión en la inestabilidad. ¡Todo lo contrario! En mi programa de Gobierno yo me comprometo a fortalecer las instituciones democráticas, a partir de que las instituciones funcionen por Ley y para que la democracia tenga plena vigencia. Así que para Centroamérica es particularmente importante una victoria para la reconstrucción del tejido social e institucional que a lo largo de los últimos 27 años fue eliminado.

De la misma manera que aquí en Brasil el primer gobierno del Presidente Lula significó la construcción de la confianza de que un gobierno de izquierda podía trabajar por la estabilidad macroeconómica, por la gobernabilidad democrática y, sobre todo, para atraer a los inversores privados, tanto nacionales como extranjeros. De la misma manera como el gobierno de Lula permitió que los empresarios perdieran el miedo a la izquierda y que la izquierda llegara también a entenderse mejor con los empresarios, en El Salvador también el gobierno que voy a construir a partir del 1 de junio de este año va a significar también que los empresarios, sean nacionales o extranjeros, pierdan el miedo a la izquierda y que puedan reconocer en mi gobierno la posibilidad de seguir siendo una sociedad donde persistan la gobernabilidad democrática, la estabilidad macroeconómica, pero también el combate a la pobreza que está a la base de los problemas a los que nos enfrentamos en el país.

Brasil fue el primer país que escogió visitar tras su elección, incluso estuvo con el Presidente Lula. ¿Firmaron algún acuerdo bilateral o algo que asegure una relación más fuerte de Brasil con El Salvador?


Escogí visitar primero Brasil por dos razones, una de carácter familiar: mi esposa es brasileña y vive desde hace 17 años en El Salvador. Además de eso, vine también a ver a mi hijo (Gabriel), que nació en El Salvador, pero que también es brasileño, ya que estaba aquí viviendo desde hace dos meses con los abuelos. Vine también a testimoniar al Presidente Lula el apoyo solidario de El Salvador. Si hay un presidente en Latinoamérica que pueda servir de ejemplo para nuestro país y con cuyo gobierno pretendo estrechar relaciones este es precisamente el Presidente Lula. Para mí, el gobierno de Lula es una referencia democrática única en toda la región, porque es precisamente un gobierno que ha permitido superar los prejuicios que tradicionalmente los empresarios tenían ante los gobiernos de izquierda, que eran caracterizados por preocuparse de las políticas sociales y que terminaban perjudicando a sus pueblos justamente para permitir el financiamiento de las políticas sociales. Esto no ocurrió con el gobierno del Presidente Lula. El Gobierno de Brasil, la economía más dinámica de la región, logró sacar a millones de brasileños de la pobreza...

¿Y con el estado de Bahía, hay alguna perspectiva de estrechar relaciones?


Vine a visitar Bahía tras ser invitado en el marco de las elecciones pasadas, por el señor (João) Santana. Fue un gran desafío que me ayudara a ganar la elección en contra de uno de los (partidos) más tradicionales, pero más fuerte, económicamente hablando... También el Presidente Lula me invitó a venir a Bahía ya que inaugura dos importantes proyectos de su gobierno en materia social y me pidió estar presente. Y he dicho que en el futuro voy a traer una delegación de empresarios salvadoreños para que vengan a Bahía para ver la oportunidad de negocio con empresarios bahianos... El Presidente Lula me invitó a que lo acompañara en esta visita a Bahía para la apertura de importantes obras sociales de su gobierno esta semana. Tuve la oportunidad de estar con el gobernador (Jacques) Wagner, con ustedes, y ver cómo podemos fortalecer los vínculos de las relaciones entre las regiones de El Salvador y Bahía.

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